Gestión Educacional

Reflexiones acerca del estado actual y futuro de la Gestión en la Educación chilena

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Nombre: Teddy
Ubicación: Valle Los Ingleses, Valparaíso, Chile

Amo a Valparaíso, toda mi intrahistoria está allí.

17 enero, 2009

Directores a concurso


En el segundo semestre de 2008, se inició un fenómeno que, quienes pintamos canas en la Educación, no veíamos desde la década de los 60: para ser director hay que postular a un concurso público, sujeto a una normativa que busca la objetividad y la transparencia.

Ya desde antes del gobierno militar, el "pituto" se había entronizado en el nombramiento de quienes tenían la responsabilidad de dirigir un establecimiento de educación fiscal, primero, y, luego, municipal. Con el gobierno militar, muchos de los directores se enquistaron en sus puestos y no precisamente porque su gestión fuera buena.

Afortunadamente, los magros resultados de los estudiantes de la educación municipalizada han remecido hasta los cimientos la mentada "calidad" de la educación en Chile. En efecto, se ha visto que, mientras la educación subvencionada y particular pagada elevaban sus índices de rendimiento, especialmente en controles externos como el Simce y la PSU; la educación municipal decrecía dichos índices, estableciéndose una brecha cada vez más preocupante.

Obviamente que la presencia de directores no imbuidos de los nuevos aires que soplan respecto a la gestión organizacional es una de las causas de esta decadencia. Así, esquemas anacrónicos de gestión, basados, por ejemplo, en el verticalismo y autoritarismo, no han permitido la autogestión, la promoción de nuevas ideas, la creatividad de los principales actores de la educación: docentes, padres y alumnos. Agréguese a esto el concepto de "autoridad" basado en el poder que le asignaría el cargo y no la autoridad que emana de la organización misma, del liderazgo real y efectivo que es capaz de ejercer el director, entonces, tenemos un cuadro patético de lo que la organización escolar puede hacer por mejorar, o sea, nada.

La organización tradicional en la educación -de la cual hay muchos vestigios, aún- ha generado un contingente de actores paralíticos, con camisa de fuerza y que no tienen autonomía alguna para repensar la organización escolar. Se hace lo que está estatuido por la autoridad y se permanece en lugares comunes de gestión, una suerte de acomodación al sistema. La excelencia está dada por la "lealtad" al statu quo, por el hacer siempre lo mismo porque es cómodo y fácil.

El cambio de esta mentalidad acomodaticia que trata de perpetuar el estado de cosas en la educación comienza a darse cuando se trasvasija la experiencia del ámbito empresarial al ámbito escolar. Entonces comienza a postularse la necesidad de una organización de estructura más horizontal, de la generación de liderazgos -plural- en todos los departamentos de la organización, de la creatividad necesaria para concebir cambios que lleven a innovar en un "mercado" cada vez más competitivo, del trabajo en equipo, en fin, de una serie de conceptos que vienen a revolucionar el conservadurismo tan arraigado en la educación.

El llamado a concurso de los cargos de directores de establecimientos educacionales que han debido implementar las corporaciones municipales de educación, con todos los errores que puedan cometerse en su concreción, es un cambio que va en la línea de modernizar radicalmente estas organizaciones para que sean más efectivas y puedan acceder, de verdad, a la tan ansiada Calidad. Primeramente, con estos concursos, a lo menos, se neutraliza, en parte, el tradicional "pituteo" político tan enquistado en nuestras organizaciones escolares. Hoy sabemos que quienes postulan a estos importantes cargos tienen la experticia y los méritos profesionales necesarios para liderar con mentalidad emprendedora la unidad educativa.

Esperemos que esta iniciativa se haga costumbre en la educación y se perfeccione para el bien de la principal preocupación de nuestro quehacer: los alumnos.