Gestión Educacional

Reflexiones acerca del estado actual y futuro de la Gestión en la Educación chilena

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Nombre: Teddy
Ubicación: Valle Los Ingleses, Valparaíso, Chile

Amo a Valparaíso, toda mi intrahistoria está allí.

15 abril, 2007

Hacia una ley General de Educación

Por estos días, se ha iniciado el revuelo en la opinión pública ante la presentación de esta Ley a la Cámara de Diputados. Ley que viene a responder a las demandas de los llamados "pingüinos" y su movimiento del 2006. Pero no deseo referirme a la Ley propiamente tal -es probable que lo haga más adelante-, sino al contexto en que se gesta.
El 2006 fue escenario de una suerte de "levantamiento" de las huestes estudiantiles para hacer una serie de planteamientos que satisficieran, según ellos, históricos anhelos de mejora en la Educación chilena. Dado que estamos en la era del marqueteo y de la venta de imágenes, se denominó a estos jóvenes "pingüinos". Estos seres -no plumíferos, exactamente- se aparecían con características "novedosas" como movimiento estudiantil: no se hablaba de presidentes sino de voceros y las decisiones se tomaban en interminables asambleas que, más tarde, llevarían a lo que tenían que llevar: el quiebre del Movimiento. Este movimiento no era otra cosa que una fiel muestra de jóvenes ineducados en las cosas de la democracia y, más aún, de la modernidad. Caían, sin saberlo, en prácticas de liderazgo añejo y desechado en las conducciones de movimientos de masas en el mundo desarrollado. Se podía aquilatar que la educación chilena no había sido capaz de "ubicar" a estos jóvenes en un contexto que respondiese a los aires del siglo XXI. Lamentablemente, la prensa alimentó los egos de cabros y cabras que estaban siendo manipulados por los partidos políticos para sus propios intereses. Y los cabros se creyeron la mentirita: se sentían héroes, paladines de las reivindicaciones más sentidas de la educación chilena, una suerte de mártires del chile actual.
Se exigía -no se solicitaba- los cambios de carácter instantáneo. Se exigía derechos -algunos bastante absurdos e ilógicos-, pero nada de deberes. Se cacareaba que había que mejorar la educación y se impedía el acceso a los establecimentos educacionales, mediante el expediente de la toma, a quienes sí querían estudiar. Es sintomático que varios de los voceros eran bastante malos estudiantes.
Hoy, nuevamente, se corre la bola de nuevas tomas. En muchos establecimientos educacionales, este solo rumor ya genera inquietud y distracción de lo que más importa: educar a sus alumnos. No hay que ser genio para darse cuenta que una educación de calidad sólo es posible si, tanto los estudiantes como los manipuladores políticos entienden que lo primero es educarse y, para eso, hay que ir a clases. Luego, hay que crear una gran conciencia nacional que entienda de una vez que la Educación debe ser la primera preocupación de todos los chilenos, especialmente en un mundo globalizado que exige, cada vez más, profesionales e investigadores de calidad para hacer del progreso algo sostenido en el tiempo. Asimismo, hay que entender que las Universidades deben revisar el modo cómo se está asumiendo la formación del futuro profesor; porque, como vemos, los resultados no son para nada halagüeños. También los padres tienen una responsabilidad crucial, pues ellos son los que deben formar a sus hijos en el esfuerzo y la disciplina intelectual, necesarias para asegurarles un futuro mejor al de ellos.
Finalmente, hay que pedir a la prensa que tome este tema con altura de miras, pensando en el país y no en el tiraje momentáneo: esto último habla mal de la ética que debiera tener todo periodista.
En los próximos días, se hablará mucho de educación. Esperemos que, esta vez, sea en serio. No repitamos la parafernalia del 2006 que sólo sirvió para dar un triste espectáculo al mundo.