Ser o Parecer
A propósito del nombramiento, en un nuevo cargo directivo, de una persona en vez de otra, un amigo mío explicó así el que no hubiese sido nombrada la persona que, por lógica, debiera haber asumido ese puesto: sucede que no sólo hay que Ser, sino también Parecer.
Esta frase viene a explicar lo que acaece en varias organizaciones que aún adoptan un estilo anacrónico y que tanto mal ha hecho a la educación. Me refiero a aquella entidad que privilegia la apariencia por sobre la autenticidad. Son organizaciones en las que sus directivos entienden que la única forma de sobrevivir es aparentar ante sus superiores para que estos los consideren en futuros ascensos.
En estas instituciones, es bien vista la zalamería hacia los jefes ya que a estos les gusta sentir que son poderosos. Ven muy bien el que el subordinado se esmere en atenderlos en cuestiones que no tienen trascendencia alguna para el éxito de la organización; pero sí para ganarse al que está más arriba en la pirámide de poder.
En estas organizaciones las cuestiones de fondo no tienen importancia. Sí importan los gestos cortesanos ya que estos evidencian obediencia hacia la autoridad.
La idoneidad, la creatividad son mal vistas; porque éstas "hacen sombra" a los que tienen el "poder"... que es lo único que tienen: sin él, sólo queda un esqueleto informe.
Visto lo precedente, entre el Ser y el Parecer, prefiero perseverar en el Ser, pues éste permite la transparencia, valor muy apetecido por las Personas que quieren el bien de la institución.
Si una organización pretende acceder a la Calidad, promover la creatividad, generar innovaciones que permitan competir con otras organizaciones, entonces, es necesario ser auténticos, único modo de cultivar la confianza, factor fundamental para alcanzar el éxito.

