Hora de evaluaciones

Primera quincena de enero: tiempo de evaluar la gestión de 2009. Cuando se hace un balance de lo realizado en un año, más aún cuando se ha vivido una serie de paréntesis (paro de profesores), los directivos se sorprenden de los avances logrados. En el primer año, en una nueva organización, el director cifra una serie de metas que puedan constituirse en la base de sustentación para los cuatro años siguientes. Metas que, en la hora actual, están predominantemente teñidas de recurso humano. En efecto, si no logra alinear a todos los componentes de la organización en torno a su PME, lo más probable que el siguiente año será más que arduo. Una organización de servicio necesita de personas comprometidas con sus "clientes". De una alta dosis de conciencia que el éxito depende, en alta medida, de la gentileza conque se atiende al alumno y a su familia. Lograr un ambiente cálido permite que se dé permiso al error. Aquí el error pasa a ser el acicate para construir cosas nuevas. Y eso es bueno para la organización. Otro aspecto importante es la gestión del conocimiento. Generar en los profesionales de la educación la inquietud, el interés, la pasión por crear ideas novedosas, asegura una organización que se proyecta al cambio y a la innovación. Y esto es a todo nivel. Los padres pueden generar importantes aportes, por ejemplo, en la actualización del PEI, en la participación activa en el Centro de padres, en el Consejo Escolar. Los departamentos de cada especialidad pueden constituirse en buenos nichos para la generación de ideas que le den a la organización una proyección de calidad. Para eso, es menester que la gestión se haga facilitadora para que todos los estamentos se atrevan a exponer sus ideas, sin temor a equivocarse. Creo que el 2009 fue un "accidentado" año para la educación. Un Colegio de Profesores puso exclusivamente su atención en lo monetario y se soslayó los grandes problemas que arrastra la educación chilena. Hubo una suerte de egoísmo institucionalizado que no es consustancial al quehacer docente. Esto generó divisiones peligrosas entre componentes de una misma unidad educativa. Todo el marco necesario para que una gestión directiva fracase. Sin embargo, hubo muchas organizaciones que se potenciaron positivamente, en la medida que sus miembros fueron capaces de expresar sus ideas pese a las amenazas y a los eslóganes políticos. Quienes vivieron esta experiencia pueden estar contentos: frente al egoísmo se contrapuso el bien común de alumnos, padres y profesores proactivos. Ellos sí podrán iniciar un 2010 con el claro optimismo de que se puede alcanzar la calidad en la educación. Sigamos remando contra la corriente, que se puede.


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