Gestión Educacional

Reflexiones acerca del estado actual y futuro de la Gestión en la Educación chilena

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Nombre: Teddy
Ubicación: Valle Los Ingleses, Valparaíso, Chile

Amo a Valparaíso, toda mi intrahistoria está allí.

01 mayo, 2009

Paro docente


Por estos días, nuestros establecimientos municipales están en paro por el no pago del Bono SAE. Respecto a esta deuda que no admite justificación alguna para las autoridades responsables y que, en justicia, los profesores demandan, no me referiré en esta ocasión. Sí centraré mi atención en las familias que se afectan al ver que sus hijos pierden clases.


Es de conocimiento público que la educación sufre una crisis bastante severa, expresada en los alicaídos índices de rendimiento académico, situación que, en vez de superarse, se lesiona cada día más. Esta crisis alcanza su grado máximo en los establecimientos que atienden a la población más pobre del país, es decir, los establecimientos municipales.


Aquellos que nos tomamos muy en serio esta problemática y que estamos al frente de un Liceo o Escuela, vemos con pena y pavor cómo este tipo de demandas se politiza e ideologiza, desviándose por senderos en los que el único perdedor es el niño o joven y, por consiguiente, sus familias.


En efecto, desde hace años, el norte de la gestión institucional se ha ido perdiendo en una nebulosa que es cada vez más densa. Se ha olvidado que el servicio fundamental de la escuela es crear un contexto en el que nuestros alumnos puedan generar aprendizajes de calidad. Y, para eso, todos los adultos responsables de la unidad educativa -incluyo aquí a los padres- deben hacer su trabajo, simplemente, eso.


Los profesores están llamados a ser Líderes en cada curso en el que prestan servicio. Ser líder implica tener ascendiente en los alumnos, tener la habilidad de ser persuasivos, establecer vínculos de confianza con sus alumnos y los padres de esos alumnos. No es ejercer Poder. Es lograr que la autoridad del profesor sea la resultante del respeto que sus alumnos le van teniendo, porque él es una buena persona. Para ello, es menester que el docente conozca a sus alumnos, los escuche, los apoye y estimule. Un ambiente de diálogo y humanidad genera lazos que no se romperán nunca.


No es fácil ser líder. Exige una alta cuota de humildad y de entrega a su misión. Es cuestión de recordar nuestros años de escuela y veremos que son pocos los profesores que han logrado permanecer en la memoria de nuestros corazones.


Se necesita con urgencia hoy, profesores Comprometidos con el relevante rol social que les ha tocado vivir. Ser parte de una unidad educativa es asumir que cualquier cosa que haga con dedicación, profesionalismo, entusiasmo y amor a los niños y jóvenes, es mi aporte generoso a la construcción de una sociedad futura en la que los hombres y mujeres sean personas íntegras y felices.


Planificar y concretar clases de calidad, cumplir con mis compromisos como profesor, preocuparme por mis alumnos y sus problemas, ser esencialmente Humano en mis interacciones, compartir con mis colegas en un ambiente grato y de diálogo profesional, son algunos aspectos que le harían mucho bien a la alicaída educación. Hay profesores que encarnan altos valores y que se constituyen en verdaderos Maestros. Lamentablemente, en la hora actual, en la que importa más el color político y la ideología de turno, estos Maestros son mirados con un dejo de sospecha.


Es hora de entrar en razón o, en el mediano o largo plazo, nuestra educación seguirá su descenso hacia un abismo de insospechadas consecuencias. Debemos imbuirnos de la idea que "estamos al servicio de" lo más preciado que una sociedad puede entregar a alguien: el futuro de la nación, nuestros alumnos. Y, con eso, no se puede ser light.


Es hora de emprender acciones remediales que emanen de nuestra creatividad y que vayan en beneficio de una educación más digna, más profesional y más responsable, único modo de salir del empantanamiento en que nos encontramos. Hay que neutralizar a aquellos que pretenden inculcarnos miradas oscuras del futuro y otros que sólo miran su beneficio personal y egoísta. La educación exige generosidad. Quien no lo es, se equivocó de profesión.


Ha llegado la hora de ser actores protagónicos de un mañana más halagüeño para la educación del país. Es hora de la acción.